Un niño en Yapeyú
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Un niño en Yapeyú
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EL PAPÁ
En 1764 vino a nuestro país y, 5
años después, fue designado ayudante del batallón de voluntarios de Buenos
Aires. En 1774 ocupó el cargo de gobernador de yapeyú, donde se radico con su
familia. Regreso a su patria con su mujer y sus hijos en 1784.fallecio en
Málaga (España) el 4 de diciembre de
1796.
LA MAMÁ
Fueron padres de cinco hijos:
María Elena (1771-1852), Manuel Tadeo (1772-1851), Juan Fermín Rafael
(1774-1822), Justo Rufino (1776-1832) y José Francisco, nuestro futuro
libertador. Gregoria falleció en Orense (España) el 28 de marzo de 1813.
NACIMIENTO DEL PRÓCER
En 1774, el matrimonio San Martin
en 1774, el matrimonio San Martin Matorras se había trasladado con sus tres
hijos mayores a Yapeyú (hoy provincia de Corrientes), donde el padre ocupó su
cargo de gobernador, allí nacería, un miércoles 25 de febrero de 1778, el más
pequeño de la familia. Se le dió el nombre de José Francisco.
DE TAL PALO TAL ASTILLA
La responsabilidad principal de
Juan de San Martin, en Yapeyú, consistía en defender la frontera con las
colonias portuguesas. El peligro de invasión era constante y las fuerzas
militares otorgadas a San Martin no eran suficientes. Así fue como el hábil
militar adiestro para ello a unos 500 indios guaraníes de la zona con tanto
éxito que, al ser revistados por el gobernador de misiones, este opino que
aquella tropa era comparable a la “más arreglada” de Europa.
UNA INFANCIA SIN SOSIEGO
Hasta sus 3 años,
aproximadamente, el pequeño José de San Martin vivió en aquella pequeña aldea
guaraní. En febrero de 1781, en buen parte debió al constante peligro que los
acechaba allí, la madre se mudó sus hijos a Buenos Aires, el padre se les
reunió al poco tiempo. Aquí paso el prócer los tres años siguientes de su
infancia hasta que la familia emprendió el viaje a España.
La familia San Martin llego a
Cádiz (España) en abril de 1784, estableciéndose en la vecina Málaga. Tras su
paso por el seminario de nobles de Madrid, José de San Martin, de solo 11 años,
pidió ingresaren el regimiento de Murcia. Era su voluntad seguir la carrera de
las armas, como lo hicieron su padre y sus hermanos mayores.
El bautismo de fuego del joven
San Martin tuvo un curioso escenario: África. La ciudad de oran pertenecía a
España desde 1509. Debido a la ruina causada en ella por un terremoto, los
moros la sitiaron a fines de 1790. A su socorro fue la compañía de granaderos,
entre ellos, el joven San Martin, que la defendió hasta su caída definitiva, en
agosto de 1791. El bravo cadete, que solo tenía 13 años, debió resistir el
fuego enemigo durante 33 días continuos.
EL Subteniente
En el mismo mes y año en que San
Martin ingresó en el regimiento de Murcia (julio de 1789) estallaba la
revolución francesa, que puso fin a la monarquía absolutista en dicho país. En
1793, España mando tropas para frenar el movimiento revolucionario, entre
ellas, al batallón en el que se encontraba San Martin. En esta ocasión, el
hasta entonces cadete fue promovido a oficial.
Después de la campaña militar en
Francia, San Martin, ya adolescente, será destinado sucesivamente a la fragata
“santa Dorotea”, en la cual vivió más de un año (en combate naval contra
Inglaterra), a Portugal, que se hallaba en conflicto con España y a Gibraltar,
en cuyo bloqueo actuó a fines de 1801.
Pocos días después, el 19 de
julio, tenía lugar la batalla de Bailén. Las fuerzas españolas, bajo el mando
del general Francisco Castaños, lucharon durante 9 horas bajo un sol abrasador.
San Martin se distinguió en esta acción y, por su gallardía, el 11 de agosto de
1808 recibió de la junta de Sevilla una condecoración con la sencilla
inscripción “Bailén, 19 de julio de 1808”.
CARTAS DE SAN MARTÍN
De:
JAIME CORREA
Alumna: Evelin Leal
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Cañada de Lucas, 25 de Marzo de
1817
Señor
don Bernardo O`Higgins
Mi
amado amigo: Va la orden para la salida de Soler, no le afloje Ud. Y haga que
en el momento se ponga en marcha, y previniendo a los jefes estén ojo alerta.
En Mendoza he sabido con certeza sus grandes relaciones con los Carreras y sus
partidarios, pues me consta estaba en comunicación con Manzano y Rodríguez,
cuyas cartas iban por conducto de su mujer.
Va
la de Pueyrredón; por ella se impondrá Ud. De todo como de lo útil que será mi
presencia para transar todos estos puntos.
Diga
Ud. A Zenteno me remita la carta que le di de Alvear y si es posible por el
primer extraordinario que venga.
Ayer
pasé mal día, pero hoy me encuentro muy aliviado.
Al
filosofo Zenteno y hermanitos, miles de cosas.
Adiós,
mi eterno amigo, su (Fdo.) San Martin
Vea
Ud. Los encargos de Pueyrredón y avísame para su inteligencia.
Mándame
Ud. Por el correo cuatro libras de pastillas que me encargó Pueyrredón el
correo anterior.
Mendoza, 31 de Agosto de 1816
Mi
lancero amado:
En la de Ud. Del 16 se me queja
horriblemente sobre de mi supuesto silencio; como se conoce que va Ud. Siendo
viejo por lo regañón que se pone.
En este correo escribo al Director sobre
su venida de Ud., véalo y vengase sin perder un solo momento.
Mucho me alegraré el trance lo de Santa
Fe: estas divisiones nos arrastran al
sepulcro y si no se cortan todo se pierde.
Ya verá Ud. Por los estados al aumento
de nuestra fuerza: con poco más que se me ayude de esa emprendemos la
expedición, no obstante la gran reclutada que tenemos.
Entregué a Luzuriaga la que Ud. Me
incluía para el tanto este como Zapiola
y Álvarez lo saludan.
He visto la proclama o manifiesto del
portugués, echo al carajo a este loco
rematado pues ya no hay resistencia para sufrir sus sandeces.
Es y será su amigo sincero (Fdo.) José de San Martin
Sepa Ud. que desde antes de
ayer soy su padre de una infanta Mendocina.
París,
1° de Marzo de 1832.
Señor
don Bernardo O`Higgins.
Mí amado compañero y amigo:
Después de más de dos años que he carecido de noticias directas de Ud.,
he recibido con el mayor placer su apreciable de 5 de septiembre, que me ha
llenado de la más completa satisfacción, pues ella veo que tanto Ud. Como mi
señora su madre y Rosita, gozan de salud cumplido que es principal.
Persuadido como lo anunciaban las noticias de Chile de que se le
esperaba a Ud. En Santiago, le dirigí a este punto, mi comunicación del 14 de
Octubre próximo pasado. Ahora que he salido falsa aquella noticia, me felicito
más y más de que Ud. No se haya movido
14 de Julio de 1822
Mi amigo y compañero. En este momento me voy a embarcar para tener una
entrevista con el general Bolívar, a fin de tratar de la terminación de la
compaña.
Las ocurrencias de esta se las
dirá nuestro Cruz.
De Ud., sin perder momento permiso al doctor Anchoriz para que venga
este es un antiguo y rancio amigo mío.
Adiós. No sea tan perezoso para escribirme, pues hace un siglo que
carezco de sus noticias.
Mil cosas a mi señora su madre y amable Rosita.
Su (Fdo.)
San Martín
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