domingo, 16 de noviembre de 2014

ARCHIVO DIGITAL





Un niño en Yapeyú
 


                    EL PAPÁ
Juan de San Martín nació en la villa de Cervatos de la Cueza, Palencia (España), el 3 de febrero de 1728. Ingreso en los Reales ejércitos en calidad “hijo de labrador”. Desde joven realizo varias campañas militares África.
En 1764 vino a nuestro país y, 5 años después, fue designado ayudante del batallón de voluntarios de Buenos Aires. En 1774 ocupó el cargo de gobernador de yapeyú, donde se radico con su familia. Regreso a su patria con su mujer y sus hijos en 1784.fallecio en Málaga (España) el 4 de diciembre  de 1796.


          LA MAMÁ
Gregoria Matorras nació en Paredes de Nava, Palencia (España), el 12 de marzo de 1738. Llego al rio de la plata en 1767, acompañada de su primo Gerónimo de Matorras quien, más tarde, seria conquistador del Chaco. Se casó con Juan de San Martín por poder, el 1° de octubre de 1770
Fueron padres de cinco hijos: María Elena (1771-1852), Manuel Tadeo (1772-1851), Juan Fermín Rafael (1774-1822), Justo Rufino (1776-1832) y José Francisco, nuestro futuro libertador. Gregoria falleció en Orense (España) el 28 de marzo de 1813.


          
NACIMIENTO DEL PRÓCER
En 1774, el matrimonio San Martin en 1774, el matrimonio San Martin Matorras se había trasladado con sus tres hijos mayores a Yapeyú (hoy provincia de Corrientes), donde el padre ocupó su cargo de gobernador, allí nacería, un miércoles 25 de febrero de 1778, el más pequeño de la familia. Se le dió el nombre de José Francisco.
                                     DE TAL PALO TAL ASTILLA
La responsabilidad principal de Juan de San Martin, en Yapeyú, consistía en defender la frontera con las colonias portuguesas. El peligro de invasión era constante y las fuerzas militares otorgadas a San Martin no eran suficientes. Así fue como el hábil militar adiestro para ello a unos 500 indios guaraníes de la zona con tanto éxito que, al ser revistados por el gobernador de misiones, este opino que aquella tropa era comparable a la “más arreglada” de Europa.
                                                         
                                     UNA INFANCIA SIN SOSIEGO
Hasta sus 3 años, aproximadamente, el pequeño José de San Martin vivió en aquella pequeña aldea guaraní. En febrero de 1781, en buen parte debió al constante peligro que los acechaba allí, la madre se mudó sus hijos a Buenos Aires, el padre se les reunió al poco tiempo. Aquí paso el prócer los tres años siguientes de su infancia hasta que la familia emprendió el viaje a España.
                 UN NUEVO JOVEN CON VOCACION
La familia San Martin llego a Cádiz (España) en abril de 1784, estableciéndose en la vecina Málaga. Tras su paso por el seminario de nobles de Madrid, José de San Martin, de solo 11 años, pidió ingresaren el regimiento de Murcia. Era su voluntad seguir la carrera de las armas, como lo hicieron su padre y sus hermanos mayores.




               UN BRAVO CADETE EN ÁFRICA
El bautismo de fuego del joven San Martin tuvo un curioso escenario: África. La ciudad de oran pertenecía a España desde 1509. Debido a la ruina causada en ella por un terremoto, los moros la sitiaron a fines de 1790. A su socorro fue la compañía de granaderos, entre ellos, el joven San Martin, que la defendió hasta su caída definitiva, en agosto de 1791. El bravo cadete, que solo tenía 13 años, debió resistir el fuego enemigo durante 33 días continuos.
                      
                                          EL Subteniente
En el mismo mes y año en que San Martin ingresó en el regimiento de Murcia (julio de 1789) estallaba la revolución francesa, que puso fin a la monarquía absolutista en dicho país. En 1793, España mando tropas para frenar el movimiento revolucionario, entre ellas, al batallón en el que se encontraba San Martin. En esta ocasión, el hasta entonces cadete fue promovido a oficial.

                                             LA VIDA ERRANTE
Después de la campaña militar en Francia, San Martin, ya adolescente, será destinado sucesivamente a la fragata “santa Dorotea”, en la cual vivió más de un año (en combate naval contra Inglaterra), a Portugal, que se hallaba en conflicto con España y a Gibraltar, en cuyo bloqueo actuó a fines de 1801.

                                         
                         UN HEROE CRIOLLO
Pocos días después, el 19 de julio, tenía lugar la batalla de Bailén. Las fuerzas españolas, bajo el mando del general Francisco Castaños, lucharon durante 9 horas bajo un sol abrasador. San Martin se distinguió en esta acción y, por su gallardía, el 11 de agosto de 1808 recibió de la junta de Sevilla una condecoración con la sencilla inscripción “Bailén, 19 de julio de 1808”.










CARTAS DE SAN MARTÍN



De: JAIME CORREA

1814- 1832


Alumna: Evelin Leal



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Cañada de Lucas, 25 de Marzo de 1817
Señor don Bernardo O`Higgins
Mi amado amigo: Va la orden para la salida de Soler, no le afloje Ud. Y haga que en el momento se ponga en marcha, y previniendo a los jefes estén ojo alerta. En Mendoza he sabido con certeza sus grandes relaciones con los Carreras y sus partidarios, pues me consta estaba en comunicación con Manzano y Rodríguez, cuyas cartas iban por conducto de su mujer.
Va la de Pueyrredón; por ella se impondrá Ud. De todo como de lo útil que será mi presencia para transar todos estos puntos.
Diga Ud. A Zenteno me remita la carta que le di de Alvear y si es posible por el primer extraordinario que venga.
Ayer pasé mal día, pero hoy me encuentro muy aliviado.
Al filosofo Zenteno y hermanitos, miles de cosas.
Adiós, mi eterno amigo, su (Fdo.) San Martin
Vea Ud. Los encargos de Pueyrredón y avísame para su inteligencia.
Mándame Ud. Por el correo cuatro libras de pastillas que me encargó Pueyrredón el correo anterior.




Mendoza, 31 de Agosto de 1816
Mi lancero amado:
       En la de Ud. Del 16 se me queja horriblemente sobre de mi supuesto silencio; como se conoce que va Ud. Siendo viejo por lo regañón que se pone.
       En este correo escribo al Director sobre su venida de Ud., véalo y vengase sin perder un solo momento.
       Mucho me alegraré el trance lo de Santa Fe: estas divisiones nos arrastran al sepulcro y si no se cortan todo se pierde.
        Ya verá Ud. Por los estados al aumento de nuestra fuerza: con poco más que se me ayude de esa emprendemos la expedición, no obstante la gran reclutada que tenemos.
       Entregué a Luzuriaga la que Ud. Me incluía  para el tanto este como Zapiola y Álvarez lo saludan.
       He visto la proclama o manifiesto del portugués, echo al carajo a este  loco rematado pues ya no hay resistencia para sufrir sus sandeces.
       Es y será su amigo sincero  (Fdo.) José de San Martin
Sepa Ud. que desde antes de ayer soy su padre de una infanta Mendocina.




París, 1° de Marzo de 1832.
Señor don Bernardo O`Higgins.
Mí amado compañero y amigo:
        Después de más de dos años que he carecido de noticias directas de Ud., he recibido con el mayor placer su apreciable de 5 de septiembre, que me ha llenado de la más completa satisfacción, pues ella veo que tanto Ud. Como mi señora su madre y Rosita, gozan de salud cumplido que es principal.
        Persuadido como lo anunciaban las noticias de Chile de que se le esperaba a Ud. En Santiago, le dirigí a este punto, mi comunicación del 14 de Octubre próximo pasado. Ahora que he salido falsa aquella noticia, me felicito más y más de que Ud. No se haya movido



14 de Julio de 1822
           Mi amigo y compañero. En este momento me voy a embarcar para tener una entrevista con el general Bolívar, a fin de tratar de la terminación de la compaña.
           Las ocurrencias de esta se las dirá nuestro Cruz.
           De Ud., sin perder momento permiso al doctor Anchoriz para que venga este es un antiguo y rancio amigo mío.
           Adiós. No sea tan perezoso para escribirme, pues hace un siglo que carezco de sus noticias.
           Mil cosas a mi señora su madre y amable Rosita.

Su  (Fdo.) San Martín
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